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Información publicada el lunes, 13 de enero de 2003. Administrador

Poema de Fernán González (3)

Anónimo

- XI -

El Conde Fernán González

175                                             
Hobo nombre Fernando el conde de primero,                     
Nunca fué en el mundo otro tal caballero;
Este fué de los moros un mortal homicero,
Decíenle por sus lides el buitre carnicero.
 
176     
Fizo grandes batallas con la gente descreida
Esto les fizo lacerar a la mayor medida;
Ensanchó en Castilla una muy gran partida,
Hobo en el su tiempo mucha sangre vertida.
 
177     
El conde don Fernando, con muy poca compaña
En contar lo que fizo, semejaria fazaña;
Mantuvo siempre guerra con los reyes de España,
Non daba mas por ellos que por una castaña.
 
178     
En ante que entremos delante en la razón,
Decirvos he yo del Conde cuál fué su criazón.
Furtóle un pobrecillo que labraba carbón,
Túvolo en la Montaña una grande sazón.
 
179     
Cuanto podia el amo ganar de su menester,
Al su buen criado dábaselo de volunter;
De cual linaje venia facíaselo entender;
Habia cuando lo oía el mozo muy gran placer.
 
180     
Cuando iba el mozo todas cosas entendiendo,
Oyó como a Castilla moros la iban corriendo;
Válasmes Cristo, dijo; yo a ti me encomiendo;
En coíta es Castilla según que yo entiendo.
 
181     
Señor, ya tiempo era si fuese tu mesura,
Que mudases la rueda que anda a la ventura;
Asaz han castellanos pasada de rencura,
Gentes nunca pasaron a tan mala ventura.
 
182     
Señor, ya tiempo era de salir de las cabañas,
Que non so yo oso bravo para vivir en montañas;
Tiempo es ya que sepan de mi las mis compañas
E yo sepa del mundo e las cosas estrañas.
 
183     
Castellanos perdieron sombra e gran abrigo
La hora que murió mi hermano don Rodrigo;
Habían en él los moros un mortal enemigo;
Si yo de aqui non salgo, nunca valdré un figo.
 
184     
Salió de las montañas, e vino para poblado
Con el su pobrecillo que le había criado;
Aína fué sabido por todo el condado;
Nunca mayor gozo hobo hombre de madre nado.
 
185     
Venían los castellanos a su señor veer,
Habían, chicos e grandes, todos con él placer;
Metieron el condado todo en su poder,
Non podían en el mundo mejor señor haber.
 
186     
Cuando entendió que era de Castilla señor,
Alzó a Dios las manos e rogó al Criador;
Dijo: Señor, tu me ayuda, que so muy pecador,
Que yo saque a Castilla del antiguo dolor.
 
187     
Dame, Señor, esfuerzo, seso e buen sentido,
Que yo tome venganza del pueblo descreido,
E cobren castellanos algo de lo perdido,
E te tengas por mí en algo por servido.
 
188     
E Señor, luengo tiempo ha que viven mala vida,
Son mucho apremiados de la gente descreida;
Señor, rey de los reyes, haya la tu ayuda,
Que yo torne a Castilla a la buena medida.
 
189     
Si por alguna culpa cayeron en la tu saña,
Non sea sobre nos esta pena tamaña;
Ca yacemos ahi cativos de todos los de España,
Los señores ser siervos téngolo por fazaña.
 
190     
Tu lo sabes bien, Señor, qué vida enduramos;
Non nos quieres oír magüer te llamamos;
Non sabemos con queja qué consejo prendamos;
Señor, grandes e chicos tu merced esperamos.
 
191     
Señor: esta merced te querria pedir,
Seyendo yo tu vasallo non me quieras fallir;
Señor: contigo cuento atanto conquerir
Porque haya Castilla de premia a salir.
 
192     
Fizo su oración el mozo bien complida;
De corazón la fizo, bien le fuera oída;
Fizo grandes batallas con la gente descreida,
Mas nunca fué vencido en toda la su vida.

- XII -

Las guerras contra los moros

193                                             
Non quiso, magüer mozo, darse ningún vagar;                     
Comenzó a los moros muy fuerte guerrear,
Movióse con sus gentes, a Carazo fué cercar,
Una sierra muy alta e muy firme castellar.
 
194     
El Conde castellano con todos sus varones
Combatían las torres a guisa de infanzones;
De dardos e de lanzas peleaban los peones,
Facían a Dios servicio de puros corazones.
 
195     
Non se podían los moros por cosa defender
En ante que Almozore los pudiese acorrer;
Hobiéronse los moros por fuerza a vencer,
Hobieron los cristianos las torres en poder.
 
196     
Llegó Almozore luego al apellido,
Supo cómo había a Carazo perdido;
Dijo: ya firme soy del Conde mal traído;
Si dél no he derecho, en mal hora fui nascido.
 
197     
Envió por la tierra a gran priesa troteros,
Unos en pos de otros, cartas e mensajeros,
Que veniesen aína peones e caballeros,
Que sus reyes veniesen luego en los delanteros.
 
198     
Cuando fueron con él juntados sus varones,
Reyes e ricos homes e muchos infanzones,
Si todos los contásemos, caballeros e peones,
Seríen más por cuenta de cinco mil legiones,
 
199     
Cuando hobo Almozore su poder ayuntado,
Movió para Castilla, sañudo e mucho airado;
Había muy fieramente al Conde amenazado,
Que non fincaría tierra que non fuese buscado.
 
200     
Había aquestas nuevas el Conde ya oído
Cómo era Almozore para venir movido;
De toda el Almería traía el apellido,
Mayor poder nunca viera home nascido.
 
201     
Envió por Castilla apriesa los mandados,
Que fuesen en uno todos con él juntados;
Fizo saber las nuevas a sus adelantados
Como de Almozore eran desafiados.
 
202     
Fabló con sus vasallos en qué acordarían,
Que quería oír a todos qué consejo le darían,
Si querían ir a ellos o los atenderían,
o cuál sería la cosa que por mejor ternían.
 
203     
Fabló Gonzalo Díaz, un sesudo varón,
Rogó que le escuchasen e que daría razón,
Oítme, dijo, amigos, e Cristo vos perdón,
Para haber la lid non tenernos sazón.
 
204     
Si alguna carrera podiésemos fallar
De guisa que se pudiese esta lid escusar,
Non debríemos tregua nin pecho refusar
Por do quier que el home los pudiese amansar.
 
205     
En muchas otras cosas se espiende el haber,
En el lidiar el home non puede estorcer,
Habrá cuerpo e ánima todo ahi a poner,
Que por oro nin plata non lo puede haber.
 
206     
Muchos son e sin guisa los pueblos renegados,
Caballeros e peones todos bien aguisados;
Somos poca compaña, de armas muy menguados,
Seremos, si nos vencen, todos ahi descabezados.
 
207     
Si nos con Almozore pleito podiésernos tener
Que fincase la lid por dar o por prometer,
Esto és lo mejor que podemos facer,
Si otra cosa facemos, podémonos perder.
 
208     
Todo el mi sentido ya oído lo habedes,
Si yo fablé sin guisa vos me lo perdonedes;
Decit vosotros agora todo lo que bien tovierdes;
Por Dios, que lo mejor al Conde consejedes.
 
209     
Fué de Gonzalo Díaz el Conde despagado,
Ca non se tovo dél por bien aconsejado;
Magüer que fué sañudo non le fabló desguisado,
Mas contradíjole todo cuanto había fablado.
 
210     
Por Dios, dijo el Conde, que me querades oír,
Quiero a don Gonzalo a todo recudir,
Contra cuanto ha dicho quiero contradecir,
Ca tales cosas dijo que sólo non son de oír.
 
211     
Dijo de lo primero, de escusar el lidiar,
Pero non puede home la muerte escusar;
El home, pues, que sabe que non puede escapar,
Debe a la su carne honrrada muerte le dar.
 
212     
Por la tregua haber: por algo que pechemos,
De señores que somos vasallos nos faremos;
En vez que a Castilla de premia saquemos,
La premia en que era, doblársela ahi hemos.
 
213     
Por engaño ganar non ha cosa peor;
El que cayere en este fecho, caye en grande error;
Por defender el engaño fué muerto el Salvador;
Mas vale ser engañado que non ser engañador.
 
214     
Nuestros antecesores lealtat siempre guardaron,
Sobre las otras tierras ellos la heredaron;
Por esta aguardar las muertes olvidaron,
Cuanto saber hobieron por ahí lo acabaron.
 
215     
Toda via guardaron de mal fecho facer,
Non los pudo ninguno a questo retraer;
Heredar non quisieron para menos valer
Lo que ellos non podiesen empeñar nin vender.
 
216     
Este debdo llevaron nuestros antecesores,
De todos los que viven mejor guardar señores,
De morir ante que dellos teníense por debdores,
 
217     
Non debe otra cosa ahi ser olvidada:
Porque al señor ficiesen cosa desaguisada,
Ellos nunca ficieron saña vieja alzada
Mas siempre lealtat, lealmente pagada.
 
218     
Así aguisó la cosa el mortal enemigo
Cuando perdió la tierra el buen rey don Rodrigo;
Non quedó en España quien valiese un figo
Sinon Castilla Vieja, un lugar muy antigo.
 
219     
Fueron nuestros abuelos gran tiempo muy coitados,
Ca los tenían los moros fuertemente arrinconados;
Eran en poca tierra muchos homes juntados,
De fambre e de guerra eran muy lacerados.
 
220     
Magüer mucho lacerío e mucha coíta sofrieron
Lo ál siempre ganaron: de lo suyo non perdieron:
Por miedo de la muerte yerro nunca ficieron;
Todos sus adversarios por aquí los vencieron.
 
221     
¿Cómo se nos hobiera todo esto de olvidar?
Lo que ellos hobieron a nos todos es de heredar;
Veniendo a nos en miente non podremos errar;
Puede nos todo aquesto de mal fecho tirar.
 
222     
Dejemos los parientes; en lo nuestro tornemos;
Para ir a la batalla aqueso aguisemos;
Por miedo de la muerte la lid non la escusemos,
Caer o levantar ahi lo departiremos.
 
223     
Esforzad, castellanos; non hayades pavor;
Venceremos los poderes del moro Almozor;
Sacaremos a Castilla de premia e de error;
El será el vencido, yo seré el vencedor.
 
224     
Magüer que muchos son, non valen tres arvejas;
Irien tres lobos a treinta mil ovejas.
Mas puede un león..............................
 
225     
Amigos: de una cosa soy bien sabidor:
Que venceremos sin duda al moro Almozor;
De todos los de España faredes de mí el mejor:
Será grande la mi honra, e la vuestra mayor.

- XIII -

La batalla de Carazo

226                                             
Cuando hobo el Conde la razón acabada,                     
Con estos tales dichos su gente conortada,
Movióse de Muñó con toda su mesnada,
Fuéronse para Lara tomar otra posada.
 
227     
El Conde Ferrán González, cuerpo de buenas mañas,
Cabalgó en su caballo; partióse de sus compañas;
Para ir buscar al puerco metióse por las montañas,
Fallóle en un arroyo cerca de Basquebanas.
 
228     
Acogiósele el puerco a un fiero lugar
Do tenía su cueva e do solía albergar;
No osó el puerco en la cueva asegurar,
Fuyó a una ermita, metióse tras el altar.
 
229     
Era esa ermita de una yedra cercada
Porque de toda ella non parescía nada;
Tres monjes ahi vivían vida fuerte lacerada,
San Pedro había nombre esa casa sagrada.
 
230     
Non pudo por la peña el Conde aguijar;
Forrendo el caballo, hóbose de apear;
Por do se metió el puerco metióse por ese lugar,
Entró por la ermita, llegó fasta el altar.
 
231     
Cuando vió don Fernando tan honrrado lugar,
Desamparó el puerco, non lo quiso allí matar;
Señor, dijo, a quien temen los vientos e la mar,
Si yo erré en esto, débesme perdonar.
 
232     
A ti te manifiesto, Virgen Santa María,
Que desta santidad, señora, yo non sabía;
Por ahi facer enojo yo aqui non entraría
Sinon por dar ofrenda o por facer romería.
 
233     
Señor: tú me perdona e me vale e me ayuda
Contra la gente pagana que tanto es erguida;
Ampara a Castilla de la gente descreída,
Si tú non la amparas, téngola por perdida.
 
234     
Cuando la oración el Conde hobo acabada,
Vino a él un monje de la pobre posada;
Pelayo había nombre, vivía vida lacerada,
Saludóle e preguntóle cuál era su andada.
 
235     
Díjole que tras el puerco era ahi venido;
Era de su mesnada arredrado e partido;
Si por pecados fuese de Almozore sabido
Non fincaría tierra donde escapase vivo.
 
236     
Recudióle el monje; dijo: ruégote por Dios, amigo,
Si fuese tu mesura que hospedases conmigo,
Darte he yo pan de ordio, que non tengo de trigo;
Darte he yo del agua, que non tengo del vino;
Sabrás cómo has de facer contra el tu enemigo.
 
237     
El Conde Ferrán González, que se fizo su amigo,
Del monje San Pelayo rescibió su convido;
Del ermitaño santo tóvose por bien servido,
Mejor non albergara después que fué nascido.
 
238     
Dijo don fray Pelayo delante su señor:
Fágote, el buen Conde, de tanto sabidor
Que quiere la tu facienda guiar el Criador;
Vencerás todo el poder del moro Almozor.
 
239     
Farás grandes batallas en la gente descreída;
Muchas serán las gentes a quién quitarás la vida;
Cobrarás de la tierra una buena partida;
La sangre de los reyes por ti será vertida.
 
240     
Non quiero más decirte de toda tu andanza;
Será por todo el mundo temida la tu lanza;
Cuanto que yo te digo ténlo por aseguranza;
Dos veces serás preso, créeme sin dudanza.
 
241     
Antes de tercero día te verás en gran cuidado
Ca verás el tu pueblo todo muy mal espantado;
Verás un fuerte signo cual nunca vió home nado,
El más lozano dellos será muy mal desmayado.
 
242     
Tu confortarlos has cuanto mejor podieres;
Decirles has a todos que semejarán mujeres;
Depárterles el signo cuanto mejor podieres;
Perderán todo el miedo cuando se lo departieres.
 
243     
Despídete agora con lo que has oído;
Aqueste lugar pobre non lo eches en olvido;
Fallarás el tu pueblo triste e dolorido,
Faciendo lloro e llanto e dando apellido.
 
244     
Por lloro ni por llanto non facen ningún tuerto,
Ca piensan que eres preso e que moros te han muerto,
E que quedan sin señor e sin ningún confuerto:
Coidaban con los moros por ti salir al puerto.
 
245     
Mas ruégote, amigo, e pídotelo de grado:
Cuando hobieres tú, el buen Conde, el campo arrancado,
Véngate en mientes que somos convento lacerado,
E non se te olvide el pobre hospedado.
 
246     
Señor: tres monjes somos, asaz pobre convento,
La nuestra pobre vida non ha nin par nin cuento;
Mas si Dios non nos envía algún consolamiento
Daremos a las sierpes nuestro habitamiento.
 
247     
El Conde dióle respuesta como home enseñado;
Dijo: don fray Pelayo, non hayas cuidado;
Cuanto que demandastes se vos ha otorgado;
Conosceredes adonde diestes el vuestro hospedado.
 
248     
Si Dios aquesta lid me deja arrancar,
Quiero de todo el mío quinto a este lugar dar;
Demás, cuando muriere, aquí me mandar soterrar,
Que mejore por mi siempre aqueste lugar.
 
249     
Faré otra iglesia de más fuerte cimiento,
Faré dentro en ella el mi soterramiento;
Daré ahi donde vivan de monjes más de ciento
Que sirvan todos a Dios e fagan su mandamiento.
 
250     
Despidióse del monje alegre e muy pagado;
Vinóse para Lara el Conde aventurado;
Cuando allá llegó e le vió el su fonsado,
El lloro e el llanto en gozo fué tornado.
 
251     
Contó a sus varones cómo le había contido
Del monje que fallara, que yacía ascondido;
Cómo fuera su huésped e tomara su convido,
E que mejor non albergara después que fué nascido.
 
252     
Otro día mañana mandó mover sus gentes;
Por cada cristiano había mil descreyentes;
Los del Conde eran pocos, mas buenos combatientes,
Todos eran iguales, de un corazón ardientes.
 
253     
Bien se veien por ojo los moros e los cristianos,
Non es home en el mundo que asmase los paganos;
Todos venían cobiertos los oteros e los llanos,
A cristianos cuidaban prendérselos a manos.
 
254     
Facían grand alegría los pueblos descreídos,
Venían tañendo trompas e dando alaridos,
Daban los mal fadados atamaños roídos
Que los montes e los valles semejaban movidos.
 
255     
El Conde don Fernando estaba muy quejado,
Quería mover por verse con los moros en el campo,
Bien cuidaba ese día reinar ahi el pecado,
Que metió grande espanto en el pueblo cruzado.
 
256     
Uno de los del Conde, valiente caballero,
Natural de Entreviño, de la Puente Hitero;
Tenía un buen caballo, fermoso e ligero,
Púsore de las espuelas por encima de un otero,
Partióse la tierra con él e somióse el caballero,
 
256     
Estonces fueron todos desto muy espantados;
Esto que contesció fué por nuestros pecados;
Bien semeja que Dios nos ha desamparados;
Mejor seso ficiéramos si fuéramos tornados.
 
256b     
Bien vemos que Dios quiere a moros ayudar;
¿Cómo podremos nos contra ellos andar?
Dijo estonce el Conde...
Nin vos tal cobardía como ésta demostrar.
 
256c     
Lo que muestra este signo vos quiero departir;
La tierra que es tan dura vos facedes somir,
Pues ¿cuáles otras cosas a vos podrán sofrir?
 
256d     
E vuestros corazones veo enflaquescer,
Por esto non debides ningún miedo haber,
Ca yo aqueste día me codiciaba ver
Con Almozor en campo e en tal afrenta ser.
 
256e     
Después que hobo el Conde su razón acabada...
 
257     
Quien con él se encontraba, non íbase dél sano;
Otrosí un rico home, que decían don Velasco,
 
258     
Metía toda su fuerza en guardar a su señor,
Non había de su muerte pesar nin dolor;
Tolíale el gran debdo de la muerte el pavor,
Non había para buenos deste mundo mejor.
 
259     
Cómo todos ficieron refez, es de entender,
Tanto non fizo home con tan poco poder;
Semeja poca cosa, pesada de entender,
Trescientos caballeros tan gran pueblo vencer.
 
260     
Caballeros e peones firmemiente lidiaban,
Todos cuantos podían a su señor guardaban;
Cuando decía: Castilla, todos con él esforzaban;
Los moros en todo esto las espaldas tornaban.
 
261     
Fuélos de una lid el Conde acuitando,
Ibanse contra la tienda de Almozore acostando.
 
262     
Llegaron a Almozore aquestos malos roidos,
Sabiendo cómo eran sus poderes vencidos;
Eran muchos los muertos e muchos los feridos,
Había de sus reyes los mejores perdidos.
 
263     
Demandó su caballo por lidiar con sus manos;
Fueran ahi bienaventurados caballeros castellanos,
Muerto fuera o preso de los pueblos cristianos,
Mas non se lo aconsejaron los pueblos paganos.
 
264     
Por non vos detener en otras ledanías,
Fué Almozore vencido con sus caballerías;
Alli fué demostrado el poder del Mesías,
El Conde fué tenido David, e Almozore Gollias.
 
265     
Foía Almozore a guisa de algarivo,
Diciendo: Ay Mafomat, en mal hora en tí fío,
Non vale tres arvejas todo tu poderío.
 
266     
Todo el mi gran poder es muerto e cativo:
Pues ellos muertos son ¿porqué finco yo vivo?
 
267     
Fincaron en el campo muertos muchos gentíos,
De los que sanos eran, aína fueron vacíos.
 
268     
Cuando fueron vencidos esos pueblos paganos,
Fueron los vencedores los pueblos castellanos;
El Conde Ferrán González con todos los cristianos
Fueron en su alcance por cuestas e por llanos.
 
269     
Rendieron a Dios gracias e a Santa Maria
Porque les dejó ver atamaña maravilla;
Duróles el alcance cuanto que medio día,
Enrequescióse del alcance por siempre la pobre alcaldía,
 
270     
Cuando fué Almozore gran tierra alejado,
Fincó de sus haberes el campo bien poblado;
Gogieron sus haberes que Dios les había dado;
Tan grande haber fallaron que non sería contado.
 
271     
Fallaron en las tiendas sobejano tesoro,
Muchas copas e vasos, que eran de un fino oro;
Nunca vió atal riqueza nin cristiano nin moro,
Seríen ende abonados Alexander e Poro.
 
272     
Muchas ricas maletas e muchos de zurrones,
Llenos de oro e de plata, que non de piñones;
Muchas tiendas de seda e muchos tendejones,
Espadas e lorigas e muchas guarniciones.
 
273     
Fallaron ahi de marfil arquetas muy preciadas,
Con tantas de noblezas que non serien contadas;
Fueron para San Pedro las de aquellas dadas,
Están en su altar hoy dia asentadas.
 
274     
Tomaron desto todo lo que sabor hobieron,
Más quedaron ahi de dos partes, que llevar non podieron;
Pero las armas que fallaron, dejar non las quisieron,
Con toda su ganancia a San Pedro venieron.
 
275     
Cuando fueron ahí llegados, a Dios gracias rendieron,
Todos, chicos e grandes, su oración ficieron;
Todos por una boca Deo gratias dijeron;
Cada uno sus joyas al altar las ofrecieron.
 
276     
De toda su ganancia que Dios les había dado
Mandó tomar el quinto el Conde aventurado;
Cualquier cosa que dello le copo, hóbolo bien comprado,
Mandólo dar al monje que le diera el hospedado.
 
277     
El conde e sus gentes e todos los cruzados
A la cibdat de Burgos fueron todos ahí llegados;
Folgaron e dormieron, que eran muy cansados;
Demandaron maestros para sanar los llagados.
Destos que eran ahí muy mal golpados.

- XIV -

Guerra contra Navarra

278                                             
El Conde Ferrán González, de los fechos granados,                     
Había ya oídos unos fuertes mandados,
Que habían los navarros a sus pueblos robados.
 
279     
Mientras que estaba el Conde a Dios faciendo placer,
Lidiando con los moros e todo su poder,
El rey de los Navarros hóbose a mover,
Cuidó a toda Castilla de robar e de correr.
 
280     
Los pueblos castellanos cuando hobieron los mandados,
Bien cuidaban que dellos nunca serien vengados;
Dicíen: en fuerte hora fuemos mezquinos nados,
De todos los del mundo somos desafiados.
 
281     
El Conde castellano, cuando lo hobo oído,
Por poco con pesar non salió del sentido;
Como león brabo asi dió un gemido;
Dijo: aun yo se lo demande con mis armas guarnido.
 
282     
Habían los castellanos desto un fiero pesar,
Porque los confondía quien los debia salvar;
Señor, dijo el Conde, quiérasme ayudar,
Que pueda tal soberbia aína arrancar.
 
283     
Envióle el Conde al rey don Sancho demandar
Si se querie contra él en algo mejorar,
Que faríe su mesura e el su bien estar;
Si fer non lo quisiere, mándale desafiar.
 
284     
Llegó al rey don Sancho aqueste caballero;
Homíllome, dijo, rey, luego de lo primero;
Del Conde de Castilla soy yo su mensajero,
Decirte he lo que te dice el Conde fasta lo postrimero.
 
285     
Sepas que ha de tí el Conde muy gran querella,
Que te lo gradescería si le sacases della;
Ca tragiste a Castilla gran tiempo a la pella,
E dos veces en el año veniste a corrella.
 
286     
Por fer mal a Castilla e destruir castellanos,
Fecístete amigo de los pueblos paganos;
Feciste guerra mala a los pueblos cristianos
Porque non queríen ellos meterse en las tus manos.
 
287     
Ha de tí sobre todo de esto fiera rencura,
Ca feciste otra cosa que fué más desmesura;
Que mientras él corría allá a Estremadura
Fecístele atal daño que fué desapostura.
 
288     
Si de aquesta querella le quisieres sacar,
De como es derecho ansi lo mejorar,
Farías tu mesura e el tu bienestar;
Si esto non quisieres, mándate desafiar.
 
289     
Cuando hobo el mensajero su razón acabada,
Había por lo que iba la cosa recabdada;
Fabló el rey don Sancho, dijo su razón e vegada:
Decitle que non le mejoraré valía de una meaja.
 
290     
Hermano, it al Conde e decitle el mandado,
De él me desafiar soy yo mucho maravillado,
Tan bien como debiera ser non fué aconsejado,
Non puede bien fallar de aqueste tal mercado.
 
291     
Mucho lo tengo por loco e de seso menguado
Sólo por me desafiar e de ser ende osado;
Porque aquesta vez a los moros ha arrancado,
Por esta lozanía ha esto comenzado.
 
292     
Decitle que mucho aína le iré yo a buscar,
En torre nin en cerca non se me podrá escapar,
Que buscado non sea dentro fasta la mar;
Sabré por qué me osó él a mi desafiar.
 
293     
Tornóse el mensajero, ya cuanto bien espantado,
Porque vió al rey fieramente irado;
Contóselo al Conde; nada non le fué celado;
Díjole como le había málamente amenazado.
 
294     
Mandó llamar el Conde a todos sus varones,
Todos los ricos homes e a todos los infanzones,
También a los escuderos como a los peones;
Querie de cada unos saber sus corazones.
 
295     
Cuando fueron juntados, comenzó de fablar;
Cualquier se lo vería que había gran pesar;
Amigos: menester habemos de consejo tomar,
De guisa que podamos tal fuerza recabdar.
 
296     
Nunca nos a los navarros mal non les meresciemos,
Nin tuerto nin soberbia nos nunca les faciemos;
Muchos fueron los tuertos que dellos rescibiemos;
Para se lo demandar nunca sazón tuviemos.
 
297     
Cuidé que se quería contra nos mejorar,
Que los tuertos e los daños queríannos emendar;
La querella que tenemos quiere nos la doblar;
A mi e a vos todos envíanos a desafiar.
 
298     
Amigos: tal soberbia que non se la suframos,
Que nosotros nos venguemos della e todos ahi muramos:
Ante que tanta cuíta e tanto pesar veamos,
Por Dios, los mis vasallos, nosotros los acometamos.
 
299     
En nos los acometer es nuestra la mejoría
Por cuanto ellos son mayor caballería;
Nosotros non amostremos ahi ninguna cobardía,
En dudar nos por ellos sería gran villanía.
 
300     
Sépades que en la lid non son todos iguales;
Por cien lanzas se vencen las faciendas atales;
Mas valen cien caballeros, todos de un cor iguales,
Que non facen trescientos de los descomunales.
 
301     
Hay buenos e malos que non pueden ál ser;
Los malos que ahi son non podrían atender;
Haberse han por aquellos los buenos a vencer;
Vernos muchas veces atal cosa contescer.
 
302     
Muchos son mas que nos, peones e caballeros,
Homes son muy esforzados e de piés muy ligeros,
De azconas e de dardos facen golpes certeros,
Traen buena compaña de buenos caballeros.
 
303     
Por esto ha menester que nos los acometamos;
Si ellos nos acometen, mejoría les damos:
Si ellos entendieren que nosotros non los dudamos
Dejarnos han el campo ante que los firamos.
 
304     
Otra cosa vos digo e vos la entendredes;
Muerto seré de pelea, o en queja me veredes;
Veré, vos castellanos, cómo me acorredes,
Menester vos será cuanta fuerza tenedes.
 
305     
Si por alguna guisa a él puedo llegar
Los tuertos que me fizo cuido se los demandar;
Non le podría ningún home de la muerte escapar,
Non habría, si él muere, de la mi muerte pesar.

- XV -

Es vencido y muerto el rey de Navarra

306                                             
Cuando hobo el Conde su razón acabada                     
Mandó contra Navarra mover la su mesnada;
Entróles en la tierra cuanto una jornada,
Falló al rey don Sancho a la Era Degollada.
 
307     
Cuando el rey vió al Conde venir atan irado,
Enderezó sus faces en un fermoso prado;
El Conde castellano con su pueblo afamado
Non alongaron plazo fasta otro mercado.
 
308     
Abajaron las lanzas e fueron a ferir,
El Conde delantero, como siempre oistes decir;
Don Sancho de Navarra, cuando le vió venir,
Con sus haces paradas saliólo a rescebir.
 
309     
Feríe entre las faces que fronteras estaban,
En la primera que el Conde iba todos carrera le daban;
E los unos e los otros firmemiente lidiaban,
Los navarros con la muerte lidiaban e lasceraban.
 
310     
Tan grande era la priesa que habían en lidiar,
Oye el home a lejos las ferridas sonar,
Non oirían otra voz sinon hastas quebrar,
Espadas reteñir, e los yelmos cortar.
 
311     
Nombraban los Navarros Pamplona, Navarra;
Los firmes castellanos nombran a Castilla;
Nombraba el rey don Sancho a las veces Castilla
Como algunos franceses a las veces echan pella.
 
312     
El buen Conde e el rey buscándose andodieron
Fasta que uno a otro a ojo se hobieron;
Las armas que traían certeras las ficieron;
Fuéronse a ferir cuando de recio pudieron.
 
313     
Entrambos uno a otro tales golpes se dieron
Que los fierros de las lanzas a una parte salieron;
Nunca de dos caballeros tales golpes se vieron,
Todas sus guariciones nada non les valieron.
 
314     
Cuitado fué el rey de la mala ferrida;
Entendió que del golpe ya perdiera la vida;
La su gran valentia luego fué abatida,
Mano a mano del cuerpo fué el alma salida.
 
315     
El Conde fué del golpe fiéramente llagado,
Ca tenía gran lanzada por el diestro costado;
Llamaba, «castellanos», mas non era ahi escuchado,
De todos sus caballeros era ya desamparado.
 
316     
Tovieron castellanos, que eran muy falescidos,
Todos sus buenos fechos que eran por ahi perdidos;
Con gran queja castellanos andaban muy marridos,
Porque en muy gran yerro eran todos caídos.
 
317     
Tanto tenía cada uno en lo suyo que ver
Que non podían ningunos al Conde acorrer;
Fízoles la vergüenza todo el miedo perder,
Hobieron por pura fuerza las faces a romper.
 
318     
Sofriendo grandes golpes al Conde allegaron;
Antes que a él llegasen a muchos derribaron;
Muy maltrecho, sin duda, al buen Conde fallaron;
De una parte e de otra muchas almas sacaron.
 
319     
Llegaron castellanos; al Conde acorrieron;
Luego que a él llegaron todos ante él fueron;
A los navarros por fuerza afuera los ficieron;
Terníen que era muerto, e gran miedo hobieron.
 
320     
Alzáronle de tierra, la ferida le vieron,
Todos que muerto era bien asi lo tovieron;
Por poco, de pesar de seso non salieron;
Como si fuese muerto muy gran duelo ficieron.
 
321     
Firieron en los navarros, del Conde los tiraron,
Sobre un buen caballo al Conde lo alzaron;
La sangre de la cara toda se la alimpiaron;
Todos como de nuevo a lidiar comenzaron.
 
322     
Cuitaronlos afirmes, daban lid presurada,
Retenía en los yelmos mucha buena cuchillada;
Daban e rescebían mucha buena lanzada,
E daban e rescebían mucha buena porrada.
 
323     
Non vos queremos más la cosa alongar;
Hobieron los navarros el campo a dejar;
Hobo el rey don Sancho muerto ahi a fincar;
Mandóle luego el Conde a Navarra levar.
 
324     
Dejemos al rey don Sancho, perdónele el Criador;
Los navarros maltrechos, llorando a su señor;
Habían de vengarse todos a fuerte sabor,
Salieron al buen Conde todos por su amor.

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